El rol de la institución escolar en la construcción ciudadana volvió a ubicarse en el centro del debate público provincial. Ante las crecientes discusiones sobre el sesgo en las aulas, la legisladora provincial Ana Costa Ankenbrand sentó una posición contundente en defensa de las instituciones educativas como ámbitos neutrales dedicados al desarrollo intelectual de los estudiantes.
El aula como espacio de libertad
Para la legisladora, el principio fundamental de la enseñanza pública debe estar desligado de cualquier conveniencia de gestión. “La escuela no es del gobernador de turno, no es del presidente de turno y no pertenece a ningún partido político. La escuela es de los chicos”, afirmó, marcando un límite ético sobre la injerencia de la política partidaria en los salarios, contenidos y espacios formativos.
Costa Ankenbrand sostuvo que el análisis sobre las prácticas de adoctrinamiento debe realizarse con la misma rigurosidad, independientemente del color político que administre el Estado. “Cuando hablamos de educación, el centro de la discusión no pueden ser Gildo Insfrán, Javier Milei ni ningún dirigente político. El centro tienen que ser nuestros niños y adolescentes y su derecho a recibir una educación integral, plural y respetuosa de su libertad de conciencia”, señaló.
El marco legal que protege a los estudiantes
La discusión cuenta con un sustento normativo claro en el marco jurídico argentino. La Ley de Educación Nacional establece de forma taxativa que la educación y el conocimiento constituyen un bien público y un derecho personal y social garantizado por el Estado, resguardando expresamente el derecho de la comunidad estudiantil a que se respete su libertad de conciencia.
En consonancia con esto, la reglamentación vigente de la Ley de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes advierte de manera explícita que la imposición de una manera de pensar o actuar político-partidaria dentro del ámbito educativo vulnera de forma directa los derechos fundamentales de los menores.
Pensamiento crítico versus dogmatismo
La función del docente y del sistema educativo, según remarcó la diputada, debe centrarse en dotar a los alumnos de herramientas intelectuales sólidas para el análisis autónomo de la realidad, alejándose de cualquier intento de dogmatización.
“Una buena escuela tiene que brindar conocimientos, herramientas y distintas perspectivas. Tiene que enseñar a preguntar, contrastar información, argumentar, debatir y sacar conclusiones propias. Eso es pensamiento crítico”, enfatizó, marcando la diferencia entre la formación ciudadana y la cooptación ideológica.
Una postura frente al poder
A modo de cierre, la representante provincial hizo un llamado a preservar las aulas de las disputas del poder y a velar por el cumplimiento de las garantías constitucionales en cada establecimiento educativo de la provincia.
“No hay adoctrinamiento bueno o malo según quién lo haga. Los chicos no son propiedad de ningún gobierno ni instrumentos de ninguna batalla política. Tienen derecho a aprender, a preguntar, a disentir y a construir sus propias ideas. Defendamos una escuela que les abra la cabeza, no una que intente llenársela con el pensamiento del poder de turno”, concluyó.
