El pasado miércoles 12 de agosto, en la unidad básica de la Agrupación 17 de Octubre partidaria del Circuito Cinco de la ciudad de Formosa, se llevó a cabo una particular iniciativa: la entrega de pollitos a familias de bajos recursos. La actividad fue organizada por militantes del gobierno provincial y encabezada por la ex diputada provincial y dirigente Blanca Denis, quien también dirige una fundación que funciona en el mismo lugar.

El Circuito Cinco es considerado uno de los sectores más pobres de la ciudad. Allí, gran parte de los barrios carece de cloacas y la mayoría de las calles son de tierra. En este escenario, la entrega de pollitos busca fomentar la producción familiar avícola, con el objetivo de que las familias puedan criar gallinas para obtener carne y huevos, asegurando así una fuente básica de alimentación.
La iniciativa remite a una costumbre muy extendida en los años 80, cuando en los barrios de Formosa era común que cada hogar tuviera su propio gallinero. Sin embargo, el hecho de que esta práctica resurja hoy abre un debate sobre el atraso en la provincia, donde las soluciones a la pobreza parecen seguir ancladas en métodos de subsistencia de décadas atrás.

La entrega de pollitos genera discusiones sobre el rol del Estado en la provincia:
- ¿Se trata de una política de asistencia alimentaria que perpetúa la pobreza?
- ¿O puede ser vista como una oportunidad para recuperar prácticas de producción familiar que fortalezcan la autonomía de las comunidades?
Lo cierto es que la medida expone la falta de trabajo formal y de proyectos productivos sostenibles, mientras las familias continúan dependiendo de programas asistenciales para sobrevivir.

Este episodio refleja la tensión entre la necesidad inmediata de alimento y la urgencia de diseñar políticas que impulsen el desarrollo económico y la inclusión social en Formosa.
