Press "Enter" to skip to content

Ola de inseguridad en Formosa: Tras el robo en la CGT, en una heladería y un pinturería entre otros, se suma otro caso en un supermercado de la Av. Lelong

La inseguridad en la capital provincial ha escalado a niveles que mantienen en estado de alerta a los comerciantes locales. En una racha de delitos que no distingue horarios ni zonas estratégicas, el supermercado BOX2, ubicado sobre la concurrida avenida González Lelong, casi 9 de Julio, se convirtió recientemente en el blanco de un audaz robo. Este hecho se suma a una preocupante seguidilla de incursiones delictivas que han afectado a diversos negocios de la ciudad, dejando en evidencia una modalidad de ataque que parece estar profesionalizándose.

Natalia, encargada del establecimiento, participó de una entrevista en el programa radial “Algo Está Pasando”, emitido por FM VLU 88.5 del Grupo de Medios TVO, donde compartió los detalles de la traumática experiencia y la desprotección que sienten los trabajadores del sector privado ante el accionar de los malvivientes.

El modus operandi de la madrugada

El robo se perpetró en el silencio de la noche, aprovechando el horario de menor circulación, entre las 3 y las 4 de la mañana. Según el testimonio de la encargada, los delincuentes no improvisaron; por el contrario, mostraron una planificación previa al atacar los puntos más débiles de la estructura del comercio.

Al describir el acceso de los intrusos, Natalia relató: “Barretearon la persiana de acá del supermercado y por la puerta principal entraron”. La violencia ejercida sobre los accesos fue suficiente para vulnerar la seguridad del local, que no cuenta con vigilancia presencial durante las horas nocturnas, una realidad que se repite en gran parte del mapa comercial formoseño.

Un golpe estratégico y planificado

Lo que ha generado mayor inquietud en el seno de la comunidad comercial no es únicamente la pérdida monetaria, sino la clara intencionalidad de los perpetradores de borrar cualquier rastro de su presencia. La sustracción no se limitó a bienes de venta, sino que incluyó elementos de infraestructura tecnológica vital para la seguridad.

Sobre el botín sustraído, Natalia precisó: “Se llevaron una parte del dinero del fin de semana, una suma importante, los DVR y una caja de madera”. La decisión de llevarse los equipos DVR —donde se almacenan las grabaciones de las cámaras de seguridad— confirma que los delincuentes tenían conocimiento del funcionamiento interno del local y buscaban, a toda costa, evitar ser identificados por las autoridades policiales o los propietarios.

El reclamo de mayor presencia preventiva

A pesar de que el supermercado ha reforzado sus medidas de protección tras el incidente, la sensación de intranquilidad es difícil de erradicar. Natalia enfatizó que, si bien las operaciones diarias han vuelto a la normalidad, el clima de inseguridad es una sombra constante que afecta el ánimo de quienes trabajan en el lugar.

Consultada sobre la necesidad de medidas urgentes, la encargada manifestó: “Durante el día uno se siente tranquilo, pero se necesita la presencia policial; que ya pase”. Este reclamo pone de relieve la exigencia de un patrullaje más frecuente y efectivo, especialmente en avenidas de alto tránsito comercial como la González Lelong, donde la actividad comercial es intensa y la presencia de paradas de minibuses aumenta el flujo de personas, aunque esto no parece ser una barrera para la delincuencia.

Contexto de una inseguridad que no descansa

Este episodio no es un hecho aislado. La ciudad ha sido testigo de robos de gran magnitud en las últimas semanas, donde comercios ubicados en avenidas principales, como la Nicolás Avellaneda, han sufrido el ingreso de delincuentes que logran llevarse electrodomésticos de grandes dimensiones e incluso mercadería de difícil traslado, sin que el entorno urbano los detenga.

La comunidad comercial de Formosa observa con preocupación cómo estas bandas parecen operar con total impunidad. Mientras las autoridades continúan investigando, los dueños de locales aguardan respuestas concretas que les permitan desarrollar sus actividades sin el temor constante de encontrarse, al llegar por la mañana, con sus persianas destrozadas y su patrimonio desvalijado. La pregunta que queda flotando es si la ciudad podrá recuperar esa tranquilidad que, hasta hace poco, parecía ser una característica distintiva de la vida cotidiana en la región.

(Diario Formosa Exprés).