En los últimos días, un episodio protagonizado por la senadora paraguaya Celeste Amarilla encendió el debate sobre el racismo y la discriminación en el fútbol internacional. La legisladora del Partido Liberal Radical Auténtico publicó en la red social X mensajes cargados de insultos hacia el jugador francés Kylian Mbappé, a quien calificó de “nigeriano”, “feo” y “come cocos”. Sus expresiones fueron repudiadas por diversos sectores, incluidos medios kirchneristas de izquierda, que señalaron la gravedad de los comentarios racistas.

Sin embargo, este repudio contrasta con el silencio que años atrás mantuvieron esos mismos medios frente a un hecho similar ocurrido en Argentina. Años atrás, el entonces funcionario formoseño Jorge Daniel Santander, asesor del gobernador Gildo Insfrán, trató al futbolista Carlos Tévez de “villerito europeizado” y “hdp” luego de que el jugador declarara en una entrevista con Alejandro Fantino que en su visita a Formosa solo había visto pobreza. A pesar de la evidente carga discriminatoria de esas palabras, los medios alineados con el kirchnerismo no emitieron críticas ni condenas públicas.

La polémica actual se intensificó cuando Amarilla justificó sus dichos en un medio local, argumentando que Mbappé había insultado a jugadores paraguayos en la Copa del Mundo diciéndoles “Anda a la Con.. de tu Madre”, y en otra ocasión incluso tapándose la boca para evitar sanciones, sin recibir expulsión. Según la senadora, esa actitud pasó inadvertida para la prensa internacional, lo que la llevó a reaccionar con sus declaraciones.
Este contraste expone la doble vara mediática: mientras se condenan con fuerza los comentarios racistas de una senadora extranjera, se minimizan o ignoran episodios similares ocurridos en el ámbito local. El caso abre un debate más amplio sobre la coherencia en el tratamiento de la discriminación en el deporte y el rol de los medios en visibilizar o silenciar estas conductas.
