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Olivera apuntó contra Marcelo Sosa por las obras improvisadas y sembró dudas sobre el origen de los recursos utilizados en sus operativos

Las declaraciones del director de Transporte de la Municipalidad de Formosa, Fabián Olivera, volvieron a poner en el centro del debate político la actuación del concejal Marcelo Sosa, sus permanentes intervenciones en distintos barrios de la ciudad y las consecuencias que, según denuncian desde el Ejecutivo municipal, terminan generando para los vecinos.

La discusión surgió a partir de una pregunta que comenzó a instalarse con fuerza luego de la denuncia presentada contra el concejal libertario Mattía Cánepa por la inauguración de un espacio público no habilitado: ¿por qué se avanzó contra Cánepa y no contra Marcelo Sosa?

Al ser consultado sobre el tema, Olivera marcó diferencias, pero al mismo tiempo dejó abierta la posibilidad de futuras acciones por parte del Municipio.

En cuanto a Marcelo Sosa, hemos sido muy duros. En lo personal he sido muy duro porque muchas veces llegábamos a trabajar en algunos barrios y él aparecía para sacarse la foto. Y después nos tocó corregir varios trabajos que terminaron trayendo más problemas que soluciones“, sostuvo.

El funcionario recordó especialmente lo ocurrido en el barrio 2 de Abril, donde cuadrillas municipales debieron intervenir luego de que un operativo encabezado por Sosa derivara en reclamos vecinales por problemas de drenaje y anegamientos.

“Estuvimos trabajando con ingenieros justamente por lo que había hecho él. Habían conectado desagües pluviales con cloacales y eso terminó generando inconvenientes que después tuvo que resolver la Municipalidad”, afirmó.

Más allá del caso puntual, Olivera cuestionó lo que definió como una práctica recurrente de realizar trabajos sin planificación técnica adecuada.

No es lo mismo hacer gestión que improvisar. Cuando se improvisa en un barrio, los perjudicados terminan siendo los vecinos”, señaló.

En ese contexto, reveló que dentro del Municipio existe preocupación por la reiteración de estas situaciones y confirmó que el caso de Sosa también se encuentra bajo análisis.

La Municipalidad va a tomar cartas en el asunto con respecto a lo del concejal Sosa. Esto también nos preocupa mucho“, aseguró.

Pero quizás el aspecto más llamativo de sus declaraciones estuvo relacionado con la magnitud de los recursos utilizados en los operativos políticos que encabeza el edil.

Olivera planteó un interrogante que desde distintos sectores de la ciudad comienza a repetirse con frecuencia.

Sería bueno que, ya que consigue tantos recursos y tiene amigos tan generosos, trabajara con la Municipalidad. Nosotros tenemos equipos técnicos, conocemos los barrios y podríamos evitar muchos problemas“, sostuvo.

La frase no pasó inadvertida porque pone el foco sobre un tema que genera crecientes interrogantes: el origen de los recursos utilizados para desplegar maquinaria, materiales, logística y personal en operativos que, aunque son presentados como acciones comunitarias, tienen una fuerte impronta política y de promoción personal.

Según explicó el funcionario, muchas veces esos trabajos terminan siendo ejecutados sin planificación, con resultados deficientes y generando costos adicionales para el Estado municipal.

“La otra vez en San Antonio tiraron ripio y se fueron. Después los vecinos quedaron sin agua. Un trabajo serio lleva días de planificación, movimientos de suelo, evaluación técnica y seguimiento. No es tirar piedra y sacarse una foto”, afirmó.

Para Olivera, la diferencia entre una intervención institucional y una acción improvisada radica precisamente en el trabajo previo de relevamiento y planificación que realizan las distintas áreas municipales.

“Hay muchos que hablan de unidad, pero cuando llega el momento de trabajar en conjunto no lo hacen. El intendente Jorge Jofré siempre ha demostrado apertura para coordinar acciones que beneficien a los vecinos. El problema es cuando se prioriza la foto por encima de la solución”, remarcó.

Desde una perspectiva política, las declaraciones reflejan una tensión creciente dentro de sectores que comparten origen partidario pero mantienen diferencias cada vez más evidentes sobre las formas de construir poder territorial.

Mientras algunos impulsan una estrategia basada en operativos barriales de fuerte exposición mediática, desde el Municipio sostienen que las intervenciones urbanas requieren planificación técnica, coordinación institucional y responsabilidad sobre las consecuencias que puedan generar.

En ese escenario, la pregunta inicial sobre Cánepa terminó derivando en un debate mucho más amplio: quién puede ejecutar obras, bajo qué condiciones, con qué recursos y quién responde cuando las cosas salen mal.

Y sobre todo, quién explica el origen de los recursos cuando la política se transforma en una permanente campaña territorial.

(Prensa Libre Formosa).