En las últimas horas, la política formoseña se vio protagonista por un debate inesperado: la ausencia del concejal por el gildismo, Marcelo Sosa, en la escena pública. Su falta de presencia se hizo evidente el pasado lunes, durante el acto de entrega de diplomas a los concejales electos en el Galpón G del Paseo Costanero, ceremonia que contó con la presencia de su jefe político, el gobernador Gildo Insfrán.
La ausencia de Sosa no pasó desapercibida. El portal de noticias Prensa Libre publicó un editorial al respecto, mientras que el periodista Maxi Galarza dedicó un tiempo a su programa radial a analizar el tema. Ambos coincidieron en que la inusual desaparición del concejal de los acto oficial y de la escena política despierta dudas y especulaciones sobre los acontecimientos recientes.
Uno de los hechos que alimentó las sospechas fue el caso de la joven desaparecida que integraba la agrupación política de Sosa, que lamentablemente fue hallada sin vida en los últimos días. Este episodio se suma a un historial de polémicas que rodean al polémico concejal. No es la primera vez que Sosa se retira de la escena política en momentos críticos: años atrás, cuando fue denunciado por su ex pareja por violencia de género y abuso, también se mantuvo alejado de la actividad pública durante varios meses.
La reiteración de estas ausencias en contextos delicados genera interrogantes sobre el rol y la responsabilidad política de Sosa dentro del gildismo. Mientras tanto, la ciudadanía y los medios locales continúan atentos a los próximos movimientos del concejal, cuya figura vuelve a estar en el centro de la controversia.
