El británico Nile Gardiner reclamó que Lisandro Martínez y Cristian “Cuti” Romero pierdan sus visas de trabajo por participar de los festejos con una bandera de Malvinas. También pidió expulsar a la Argentina de la FIFA y publicó un mensaje con una imagen del hundimiento del ARA General Belgrano.
La celebración de la Selección argentina tras la histórica victoria sobre Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026 sigue generando repercusiones fuera de la cancha. Luego de que los jugadores festejaran con una bandera que llevaba la inscripción “Las Malvinas son argentinas”, el exasesor de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, Nile Gardiner, reclamó sanciones contra los futbolistas argentinos que juegan en la Premier League e incluso pidió que la Argentina sea expulsada de la FIFA.
La imagen que desató la polémica mostró a Giovanni Lo Celso, Lisandro Martínez y Cristian “Cuti” Romero sosteniendo una bandera con la reivindicación de la soberanía argentina sobre las islas durante los festejos por la clasificación a la final.
A través de su cuenta en X, Gardiner apuntó especialmente contra los defensores Lisandro Martínez, del Manchester United, y Cristian Romero, del Tottenham.
El dirigente conservador británico profundizó luego sus cuestionamientos y calificó la actitud de los futbolistas como un “comportamiento de tercer mundo”. Además, sostuvo que la FIFA debería sancionar a la Asociación del Fútbol Argentino porque, según argumentó, el reglamento prohíbe manifestaciones políticas durante las competiciones.
La respuesta a Victoria Villarruel
La controversia continuó este jueves, cuando Gardiner respondió una publicación de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien había compartido una fotografía de los jugadores con la bandera.
En su mensaje, el exasesor afirmó: “La realidad es muy diferente. Las Malvinas son británicas. Si intentan invadir de nuevo, este será el resultado”.
El texto fue acompañado por una imagen del hundimiento del crucero ARA General Belgrano durante la Guerra de Malvinas. El ataque, realizado el 2 de mayo de 1982 por el submarino británico HMS Conqueror, ocurrió fuera de la zona de exclusión establecida en el conflicto y provocó la muerte de 323 marinos argentinos, casi la mitad de las bajas que sufrió el país durante la guerra.
