A más de una década del surgimiento de Ni Una Menos, la lucha contra la violencia machista en Argentina atraviesa una etapa crítica. Lejos de ser un capítulo cerrado, el movimiento mantiene su vigencia ante una realidad estadística alarmante: una mujer es asesinada cada 32 horas en nuestro país. Ante este escenario, la diputada Ana Costa Ankenbrand alzó su voz para cuestionar la desidia estatal y reclamar acciones concretas frente a una problemática que exige respuestas urgentes.
La inacción del Estado frente a la violencia
Para la legisladora, la igualdad de derechos no debe quedar limitada al plano retórico. Según sostiene, la falta de efectividad en las políticas públicas actuales es una señal de alarma que no puede ser ignorada.
En sus declaraciones, la diputada fue tajante respecto al rumbo del gobierno nacional: «El gobierno nacional desconoce la realidad que vivimos. Deslegitima la cuestión de género y normaliza el discurso de violencia».
Costa Ankenbrand enfatizó que el enfoque actual, lejos de ofrecer soluciones, profundiza la vulnerabilidad de las mujeres. Para la referente radical, el desafío pasa por implementar medidas concretas en materia de educación, prevención y una respuesta judicial que garantice celeridad y firmeza, pilares que hoy considera ausentes en la gestión pública.
Un grito de auxilio desde la provincia
La situación a escala local añade una capa de urgencia al debate. La diputada advirtió que el aumento de femicidios en su provincia obliga a replantear el funcionamiento de los mecanismos de protección y respuesta.
Sobre la necesidad de un cambio de paradigma en la atención a las víctimas, la legisladora señaló: «Es doloroso tener que seguir pidiendo que no nos maten, que la justicia funcione, que la policía salga a buscarnos o que la sociedad deje de culpar a las mujeres por su propia muerte».
Asimismo, puso el foco en el drama colateral que sufren las familias. Al respecto, recordó que detrás de cada estadística hay una tragedia social que se perpetúa: «Son cientos de niños que quedan huérfanos, que también son víctimas de un sistema que siempre llega tarde».
Hacia una construcción colectiva
La visión de Costa Ankenbrand es clara: la violencia de género no es un asunto privado ni un problema aislado que pueda resolverse sin la participación del conjunto de la sociedad. Por el contrario, requiere un compromiso colectivo que trascienda las consignas de ocasión.
Al reflexionar sobre el propósito de las movilizaciones actuales, la diputada concluyó con un llamado a la acción sostenida: «Que no falte ninguna, que no falten políticas para prevenir femicidios. Que no nos falte humanidad para reclamar justicia por todas las que hoy ya no están. Vamos a seguir levantando la voz hasta que esto cambie».
Con esta postura, la legisladora reafirma su intención de mantener el tema en la agenda pública, exigiendo que las instituciones asuman su responsabilidad para garantizar la libertad, la dignidad y el derecho fundamental de todas las mujeres a vivir una vida sin violencia.
(Diario Formosa Exprés).
