Uno de los casos más alarmantes se registró en el Colegio de Comercio, donde en el baño de varones apareció una pintada que advertía sobre un supuesto ataque para la fecha, con un mensaje intimidante que rápidamente se viralizó entre estudiantes y familias. La situación generó preocupación inmediata en toda la comunidad educativa.
Ante este escenario, se dispuso un importante operativo de prevención. Efectivos policiales se hicieron presentes tanto en el interior como en las inmediaciones de los establecimientos, realizando recorridas constantes y reforzando la seguridad. Como parte de las medidas adoptadas, se procedió también al control de ingreso de los alumnos, incluyendo la revisión de mochilas, con el objetivo de descartar cualquier elemento sospechoso.
El impacto fue evidente en la asistencia: numerosos estudiantes decidieron no concurrir a clases por temor, especialmente en los cursos superiores. En varios casos, la decisión fue acompañada o impulsada por las propias familias, que priorizaron la seguridad ante la incertidumbre. Incluso algunos alumnos que se acercaron a la escuela lo hicieron únicamente para consultas puntuales, evitando permanecer en el lugar.
En paralelo, padres y madres se mantuvieron en las afueras de los colegios durante la mañana, atentos a cualquier novedad y acompañando de cerca a sus hijos. Si bien las autoridades escolares garantizaron que las actividades se desarrollaban con normalidad y bajo resguardo, el clima de preocupación se hizo sentir en pasillos y aulas semivacías.
Las autoridades continúan investigando el origen de las amenazas, mientras se mantienen las medidas preventivas en los establecimientos. El episodio reabre el debate sobre el alcance de este tipo de mensajes, que, más allá de su veracidad, generan consecuencias reales en la vida escolar y en la tranquilidad de toda la comunidad.
(Diario El Comercial).
