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“En Formosa es un verso la justicia social” señaló monseñor Vicente Conejero y dijo que los funcionarios gildistas cobran fortuna y los empleados públicos no llegan a fin de mes

En el marco de la Misa de Año Nuevo por la Solemnidad de Santa María Madre de Dios, el obispo de la Diócesis de Formosa, monseñor José Vicente Conejero Gallego, lanzó un mensaje de fuerte contenido social que sacudió a la comunidad católica y puso en evidencia la enorme diferencia entre “el relato oficial” y la cruda realidad de la justicia social en la provincia.

Desde el altar, el prelado marcó una clara diferencia entre la “fantasía del relato” y la justicia social real que viven a diario miles de formoseños. Con palabras directas, instó a la reflexión colectiva sobre las profundas desigualdades económicas y llamó a comprometerse activamente con la construcción de un mundo más justo, fraterno y solidario.

Discursos vacíos: “Hay que escuchar, pero no a cualquiera”

Durante su homilía, recordó que “Dios es bueno y quiere lo mejor para sus hijos” y resaltó que la auténtica bendición no proviene de discursos vacíos, sino de escuchar la Palabra de Dios. “Hay que escuchar, pero no a cualquiera, sino a Jesús, el Señor”, afirmó, invitando a una fe vivida desde las actitudes, el silencio y el compromiso real.

“es injusto que un diputado gane una suma exorbitante mientras que un trabajador no llega a fin de mes”

En sintonía con la intención del Papa para el mes de enero y con el llamado de los obispos argentinos en el marco del Año Santo Jubilar, monseñor Conejero exhortó a que la oración se traduzca en acciones concretas que aporten a una sociedad más pacífica y fraterna.

No nos engañemos: “Formosa no es el pariso terrenal”

Pero el tramo más contundente de su mensaje estuvo dedicado a la realidad social de Formosa. El obispo habló sin rodeos de las “desigualdades inicuas” que atraviesan a la provincia: la falta de trabajo digno, la creciente pobreza y la dificultad de numerosas familias para llegar a fin de mes.

“Uno escucha a la gente en los barrios, que no tiene para pagar el agua o la luz, que se priva de lo esencial para sobrevivir. No nos engañemos, esto no es el paraíso terrenal“, advirtió.

También se refirió a las marcadas disparidades salariales al señalar que “es injusto que un diputado gane una suma exorbitante mientras que un trabajador no llega a fin de mes“, reclamando realismo y buena voluntad para avanzar hacia una justicia verdadera y un reparto más equitativo de los recursos.

Lejos de sembrar desesperanza, monseñor Conejero dejó un mensaje de acción: recordó que la Iglesia cuenta con una sólida doctrina social orientada al bien común e instó a la comunidad a comprometerse para aliviar las realidades de los más vulnerables.

En el cierre, y en el marco de la Jornada Mundial de la Paz, citó al Papa Francisco al pedir por una “paz desarmada y desarmante”, cuestionando las prioridades del gasto público y el incremento de presupuestos en armamentos en detrimento de áreas esenciales como la educación y la salud.

La celebración culminó con una invocación a Santa María, Madre de Dios, pidiendo su intercesión por el futuro de Formosa.

Con un mensaje firme y profundamente humano, el obispo dejó al descubierto que detrás de los discursos oficiales persiste una realidad que exige verdad, compromiso y justicia social real.

(Diario Prensa Libre Formosa).

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