El gobierno provincial difundió en sus medios oficiales y afines un informe que generó sorpresa y polémica: según los datos publicados, durante agosto la provincia habría sido la jurisdicción del país con mayor crecimiento en el empleo registrado privado. El comunicado asegura que el empleo aumentó en todo el territorio formoseño, posicionando a la provincia por encima de Chaco y Corrientes.
Sin embargo, la afirmación choca con la realidad que atraviesan distintos sectores productivos y comerciales. En los últimos años, Formosa sufrió el cierre de industrias, hoteles y emprendimientos vinculados al turismo. La producción agropecuaria, históricamente uno de los motores de la economía local, se encuentra prácticamente en extinción. El turismo permanece inactivo y el comercio, especialmente en ciudades fronterizas como Clorinda y la capital, enfrenta una marcada caída en el consumo.

La situación se agrava por la dependencia de gran parte de la población del empleo público, cuyos salarios se ubican entre los más bajos del país y por debajo de la línea de pobreza. Esto limita la capacidad de compra y repercute directamente en la actividad privada.
El contraste se hace evidente al comparar con provincias limítrofes. En Chaco y Corrientes, durante el último año se inauguraron industrias, centros comerciales y emprendimientos exportadores que generaron nuevas fuentes de trabajo genuino en el sector privado. A pesar de ese desarrollo palpable, el informe oficial sostiene que ambas provincias se encuentran por debajo de Formosa en crecimiento del empleo registrado.
La publicación oficial abre interrogantes sobre la metodología utilizada y sobre la distancia entre los números difundidos y la realidad cotidiana de los formoseños, marcada por la falta de dinamismo productivo y el estancamiento del consumo.
