El Ministerio de Salud de la Nación emitió una alerta sanitaria por el aumento de casos de hepatitis A en el país. Según datos oficiales, entre enero y junio de 2025 se registraron 69 contagios, cifra que casi iguala a los 70 casos notificados durante todo el año anterior.
Este incremento reabre la preocupación por una enfermedad que había perdido visibilidad en los últimos años.
Las provincias con mayor cantidad de casos en el primer semestre fueron Buenos Aires y Salta, con 13 contagios cada una. Les siguieron Córdoba (11) y Santa Fe (5).

El grupo más afectado en este brote corresponde a personas de entre 20 y 39 años, con 38 casos.
También se reportaron 17 contagios en menores de 20 años y 14 en mayores de 40.
Esta distribución marca un cambio con respecto a años anteriores, cuando la mayoría de los casos se concentraba en la infancia.
La hepatóloga Florencia Orellano, del sanatorio San Carlos de Bariloche, explicó que es una enfermedad infecciosa que se transmite por vía fecal-oral o a través de relaciones sexuales.
“El virus produce inflamación en el hígado y en general cursa en forma aguda. Cuando los casos superan lo esperado para un período de tiempo, se considera un brote epidemiológico”, advirtió.
Por su parte, Romina Lucero, hepatóloga de la obra social Luis Pasteur, indicó que el virus puede permanecer en el cuerpo incluso después de la recuperación. “Muchas veces queda en reservorios extrahepáticos y puede reactivarse años después, sobre todo en pacientes inmunocomprometidos”, sostuvo.
SÍNTOMAS Y DIAGNÓSTICO
Los principales síntomas incluyen fiebre, vómitos, náuseas, dolor abdominal e ictericia (coloración amarilla de piel y ojos), además de orina oscura y materia fecal clara.
Sin embargo, algunos cuadros pueden ser asintomáticos.
El diagnóstico se realiza mediante un análisis de sangre que detecta anticuerpos para hepatitis A, B y C. En caso de resultado positivo se indican estudios complementarios, como carga viral y genotipificación.
“La mayoría de los pacientes evoluciona bien, aunque puede pasar varios días en cama, con pérdida de peso y decaimiento.
En casos excepcionales se puede requerir un trasplante hepático”, agregó Lucero. La vacuna contra esta enfermedad está incluida en el calendario nacional de vacunación desde 2005. Se aplica una única dosis al cumplir el primer año de vida y tiene una efectividad de entre el 95% y el 99% al mes de la aplicación.
Además de la población pediátrica se recomienda la vacunación para varones que tienen sexo con varones, mujeres trans, trabajadores sexuales, personas con enfermedades hepáticas o trastornos de la coagulación, personal sanitario y de laboratorios, trabajadores de jardines maternales, gastronómicos y quienes viajen a zonas de alta o mediana endemia.
“En los últimos años disminuyó la cobertura vacunal. Muchos adultos no están inmunizados porque no se vacunaron de niños y hoy deben afrontar el costo, que ronda los $100 mil por dosis”, advirtió Orellano.
Lucero, por su parte, enfatizó la importancia de las medidas de higiene.
“Una persona infectada puede contagiar a otras cinco. Por eso es clave el lavado de manos, la correcta eliminación de excretas y la limpieza de los espacios compartidos”, argumentó.
En esa línea, Orellano remarcó que el incremento de casos puede estar relacionado con la falta de vacunación, las prácticas sexuales sin protección y los viajes a países donde la enfermedad es endémica, como Bolivia.
No obstante, las especialistas estimaron que los casos podrían disminuir en el segundo semestre, si se refuerzan las medidas preventivas y de aislamiento correspondiente.