El radicalismo formoseño toca fondo: postula como diputado a un ex ñoqui del Senado, investigado por corrupción en el PAMI y ausente de la vida pública desde hace años. Todo bajo la sombra de Luis Naidenoff.
En una jugada que sólo puede entenderse desde el cinismo político más descarnado, la Unión Cívica Radical de Formosa acaba de oficializar como precandidato a diputado nacional a Diego Dos Santos, un hombre cuya única trayectoria visible en los últimos años es figurar como ñoqui en el Senado nacional bajo la sombra de su mentor, el ex senador Luis Naidenoff.

Mientras vacacionaba en el Caribe, Dos Santos seguía cobrando sin trabajar, como parte de esa maquinaria de acomodos que el radicalismo local parece haber perfeccionado. El mismo Dos Santos que fue efímeramente titular del PAMI Formosa durante el gobierno de Cambiemos, gestión que terminó en escándalo y con una denuncia penal de por medio por presuntas internaciones domiciliarias truchas que habrían servido para defraudar millones al Estado. La causa, impulsada por la Fundación Nelson Mandela a través del abogado Eduardo Davis, llegó a la Justicia Federal y, como tantas otras, duerme en algún cajón del poder judicial formoseño desde 2022.

La degradación de la UCR formoseña no conoce frenos. Insisten en sostener estructuras rancias, personajes sin votos y nombres manchados por denuncias de corrupción. ¿Quién puede pensar seriamente que Dos Santos es una figura convocante para octubre? Su ausencia absoluta del escenario público en los últimos años y su oscuro paso por la administración pública no solo lo inhabilitan políticamente: lo vuelven un lastre.
Candidaturas muleto y favores cruzados
Todo indica que Dos Santos es apenas un candidato “de utilería”, una formalidad para cumplir con los papeles, mientras los verdaderos acuerdos se tejen por debajo. La versión que más resuena en los pasillos políticos sugiere que este armado sería parte de un “vuelto” del radicalismo a Gildo Insfrán por la proscripción de Gabriela Neme, que terminó favoreciendo a Carla Zaiser, diputada de la UCR funcional al poder provincial, con fiscales del radicalismo y del gildismo actuando juntos de la mano en el escrutinio definitivo de las últimas elecciones.
¿Estamos ante una entrega pactada? ¿Por qué otro motivo la UCR resignaría su escasa pero histórica chance de pelear una banca nacional con una figura sin respaldo, sin presencia y con serios cuestionamientos judiciales?
El partido centenario, reducido a sucursal del oficialismo
La decadencia radical en Formosa ya no se mide en derrotas electorales, sino en actos de claudicación moral y política. La estructura partidaria está capturada por un pequeño grupo que maneja las candidaturas como si fueran títulos nobiliarios, sin representar a nadie más que a sí mismos. La connivencia con el poder que supuestamente dicen combatir es cada vez más evidente.
Luis Naidenoff, después de cuatro mandatos en el Senado, no sólo se ha reciclado en la rosca, sino que sigue operando detrás de escena para garantizarse impunidad, acomodos y cierta cuota de poder simbólico. Dos Santos es su emisario, su “ñoqui” de confianza, el hombre que no habla, no incomoda y no hace olas.
Mientras tanto, los votantes siguen huérfanos de una oposición real, de una alternativa genuina que no se arrodille ni ante el peronismo hegemónico ni ante sus propios fantasmas del pasado. La UCR formoseña no solo se niega a renovarse. Se arrastra.
(Por Leo Fernández Acosta).