El asesinato de Yanina Ailén Garnica en el barrio La Ranita ventiló el trasfondo de narcomenudeo que llevaba adelante la principal involucrada en el hecho, Yanina Soledad “Tatu” Lopez, que fue imputada como coautora del crimen y quedó en prisión preventiva este martes por decisión del juez Gustavo Urdiales. El hecho es investigado por la fiscal Luciana Escobar Cello, quien intenta dar con las personas que acompañaban a López al momento del crimen.
En tanto, la imputada es asistida por el defensor particular Pedro Busico, quien cuestionó la calificación de los hechos y la responsabilidad de López, y reclamó que sea excarcelada o que transite el proceso en prisión domiciliaria. La muerte de Garnica ocurrió el sábado, luego de haber estado internada desde el jueves por la noche tras haber recibido un disparo en el cráneo.
Primero se sospechó que la joven podía haber sido víctima de una bala perdida, o había quedado en medio de fuego cruzado entre bandas. Luego, la investigación determinó que era la destinataria de los disparos efectuados por López y sus cómplices. “Tatu” López fue imputada como coautora de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas y por ser cometido con un arma de fuego, y este martes se dispuso la prisión preventiva en el marco de una audiencia realizada en la sala 4 de los tribunales santafesinos.
Discusión y lluvia de balas
La fiscal Escobar Cello repasó la evidencia que vincula a López con los hechos investigados, en especial los llamados a la Central de Emergencias 911 y las declaraciones de testigos. En relación a las llamadas, se contabilizaron un total de 17 entre las 22:53 y las 00:19, y todas daban cuenta sobre una multiplicidad de detonaciones en la zona.
Muchas de estas llamadas remarcaban que los disparos salían desde “el quiosco de la Tatu”, y que habían herido a una joven. Cuando el personal policial arribó al lugar, Garnica ya había sido trasladada al hospital Iturraspe por su pareja, su amiga y sus hermanos.
Luego, la fiscal detalló las declaraciones recabadas por el personal policial interviniente; en especial, la declaración aportada por la joven que acompañaba a la víctima esa noche. La testigo refirió que habían salido a comprar hamburguesas para comer, y que debían pasar a buscar al hijo de dos años de la víctima, que estaba en la casa de una vecina, a media cuadra del quiosco de la “Tatu”.
En ese momento, la joven dijo que le iba a “comprar un faso” a la “Tatu”, y que lo sacó fiado porque no tenía mil pesos para pagarle. Según las declaraciones de los familiares de la víctima, la joven tenía problemas de adicciones desde los 16 años y que varias veces se había internado; también remarcaron que, a pesar de “las broncas” que había entre “Tatu” y Garnica, ella siempre iba a comprarle drogas.
Según la testigo, Yanina Ailén le refirió que la “Tatu” le habría exigido que le pague inmediatamente la deuda; las dos mujeres empezaron a discutir y pelear, hasta que “Tatu” sacó un arma y comenzó a disparar. En las declaraciones que repasó la fiscal en la audiencia, Yanina Ailén y su amiga fueron atacadas a balazos por al menos cuatro personas: “Tatu”, su pareja y dos hombres más, que al día de hoy permanecen prófugos.
En el lugar de los hechos el personal policial recogió ocho vainas servidas, si bien se presume que los disparos fueron muchos más y que los responsables pudieron juntar algunos antes del arribo de la policía. Dentro de la vivienda, el personal actuante encontró marihuana fraccionada para la venta y también un trozo compacto, y municiones de calibres 9 mm y 38 mm.
“Tatu” López fue trasladada a la sede de Microtráfico de la PDI, y allí habría manifestado de manera espontánea ser la autora de los disparos contra Yanina Ailén Garnica, por lo que la Fiscalía dispuso que permanezca detenida. En tanto, los otros tres involucrados huyeron del lugar y se desconoce su paradero.
Prisión preventiva
El defensor Pedro Busico intentó poner en duda la responsabilidad de López en la venta de los estupefacientes, sostuvo que es madre de siete hijos y que su pareja es violento, por lo cual no puede considerarse que tenga pleno dominio de su voluntad. También remarcó que si había cuatro personas disparando no se puede sostener que sea López la autora del disparo fatal, e incluso remarcó que algunos testigos hablaron de un enfrentamiento entre bandas, y no de un ataque, por lo que no podría considerarse un homicidio intencional.
Por último, Busico reclamó que la imputada transite el proceso en libertad: su madre con todos sus hijos debieron instalarse en Paraná luego de que fuera incendiada la vivienda en la que residían en el barrio; de manera subsidiaria pidió que la prisión preventiva sea en el domicilio ya que su hijo menor tiene cinco años.
Al momento de resolver, el juez remarcó la necesidad de profundizar la investigación, si bien dio por acreditada la participación en los hechos, tanto en la venta de estupefacientes, “todos los testigos refieren al quiosco de Tatu”, valoró el magistrado, como del ataque mortal.
El juez entendió también la existencia de los riesgos procesales, en especial, del riesgo de entorpecimiento probatorio, cuando hay tres sospechosos que están siendo buscados por la policía y restan realizarse varias medidas de prueba y declaraciones de varios vecinos que refirieron estar atemorizados.
En cuanto al pedido de prisión domiciliaria, Urdiales sostuvo que no se aportó evidencia que permita considerar la situación particular de “Tatu” como las excepciones que establece el código para disponer la prisión domiciliaria, y dictó la prisión preventiva de la imputada. (Aire de Santa Fe).