Con una multitud que colmó el Parque La Cascada y una grilla artística que combinó identidad local y figuras nacionales, la segunda y última fecha de la Fiesta de San José cerró el verano en Posadas con una noche cargada de música, calor y celebración popular. La reprogramación por lluvia no fue un obstáculo, el público dijo presente y convirtió la jornada en una verdadera fiesta.
La noche del domingo 22 de marzo encontró al Parque La Cascada desbordado. No fue una jornada más; fue el cierre de la segunda edición de la Fiesta de San José y también una despedida extendida del verano posadeño. Lo que en principio iba a realizarse el sábado 21 debió reprogramarse por las condiciones climáticas, pero lejos de desanimar, la espera pareció potenciar las ganas.
Desde temprano, el movimiento fue constante. Familias enteras, grupos de amigos y parejas comenzaron a llegar con reposeras, conservadoras y ese aire festivo que caracteriza a los grandes encuentros populares. El calor todavía firme acompañó la previa, mientras el predio se transformaba en un punto de encuentro donde la música, la comida y la identidad local se mezclaban sin esfuerzo.
La reprogramación terminó jugando a favor. La magnitud de público fue uno de los rasgos más notorios de la jornada, con una convocatoria que superó expectativas y confirmó el lugar de la Fiesta de San José como uno de los eventos más masivos del calendario posadeño.
Sobre el escenario, la grilla se desplegó con una fuerte impronta local y regional. El ballet folklórico municipal aportó tradición y color, mientras que Chamamé Chamigo sostuvo el pulso litoraleño con raíces bien marcadas. También pasaron por el escenario artistas como Vanesa Avellaneda, Caramba, Banco Local y Evanna Sanz, quienes mantuvieron encendida la energía del público a lo largo de la noche.
Pero el clima empezó a transformarse a medida que se acercaban los shows más esperados. Primero, Los Campedrinos conectaron rápidamente con la gente, en un ida y vuelta constante que combinó folklore, cercanía y emoción. La respuesta fue inmediata: palmas, coros y un público completamente entregado.
Ya entrada la noche, el cierre tuvo un protagonista que elevó aún más la intensidad. FMK subió al escenario y generó uno de los momentos más esperados de la jornada. Con un repertorio que mezcló nostalgia, cumbia y reggaetón, el artista logró una conexión directa con el público. Hubo lugar para los clásicos que todos corearon, pero también para las sorpresas, adelantando canciones nuevas todavía no publicadas, que fueron recibidas con entusiasmo y curiosidad.
A esa altura, el parque era una sola masa en movimiento. Bailes, saltos, celulares en alto y un clima de celebración colectiva que atravesó toda la noche. La música funcionó como puente entre generaciones y estilos, consolidando una propuesta diversa que logró sostener el interés de principio a fin.
Así, entre luces, calor y canciones, la segunda fecha y cierre de la Fiesta de San José terminó por confirmar que ni la lluvia ni los cambios de agenda pueden frenar un evento que ya se instaló en la agenda cultural de Posadas. El verano se despidió ahí, en La Cascada, con una multitud que eligió estar, esperar y celebrar.
(Misiones Online).